Alianzas de boda: Orígenes y rituales

Alianzas de boda

Si nos planteamos  los orígenes de los anillos de boda, existen 2 corrientes, o bien 2 teorías. La primera de ellas es que las coaliciones de matrimonio simbolizan los grilletes o bien argollas que empleaban los viejos salvajes para atrapar a las mujeres de otros pueblos con el objetivo de transformarlas en sus esposas. Hoy en día, como se trata de un intercambio de anillos entre ambos, el ritual no daría sitio a expresar la diferencia o bien desigualdad entre sexos que sí representaban los grilletes en el pasado.

La segunda teoría, sí  dispone de datos sobre exactamente la misma y, por lo tanto, no es una hipótesis como la precedente, es que los primeros anillos de boda se intercambiaron en una unión de pareja, simbolizando en los anillos de boda la propia unión de los protagonistas. Seguramente, en los orígenes de esta tradición, en sus comienzos paganos, se daría un componente o bien connotación sexual, el dedo es el símbolo (fálico) masculino y el anillo el símbolo sexual femenino; al poner el anillo en el dedo, se encarna -en toda regla- una penetración.

Entre las prácticas más viejas de las que tenemos perseverancia sobre la utilización de anillos de boda está datada en la temporada de los faraones, en el Viejo Egipto. Si bien probablemente esta práctica seria más antigua que el anillo egipcio tipo alianza, se tienen datos de este ritual desde el año dos mil setecientos a.C., a lo largo de la III dinastía de la Época Antigua.  Las uniones entre los matrimonios egipcios se sellaban obsequiando unos anillos que, por su forma circular, encarnaban la eternidad, el infinito; representando una línea eterna  del amor que se habían jurado o bien prometido. Los anillos acostumbraban a ser de lona, mas asimismo se efectuaban también con otros materiales metálicos o en el caso de pertenecer a una clase social alta se hacían de oro.

Más o menos en el mil quinientos a.C., los hebreos asimismo hacían la práctica del intercambio de coaliciones de boda, con la diferencia de que los anillos se introducían en el dedo índice. Se piensa que poco aproximadamente en exactamente la misma temporada, en la India, la práctica del intercambio de alianzas de boda era la misma: ejercitaban exactamente el mismo simbolismo, mas los anillos se ponían en el dedo pulgar.

En el periodo Tolemaico, se habría adoptado y amoldado este ritual egipcio, y, por su parte, se habría extendido por todos y cada uno de los territorios helenizados. Es más que probable que fuesen los helenos quienes arraigasen la costumbre de portar el anillo en el anular, en tanto que creían que por este dedo corría una vena que comunicaba de manera directa con el corazón –con lo que el simbolismo de amor sin fin era todavía mayor- y a esta vena se la llamaba “La Vena del Amor”. El compromiso de amor y fidelidad existía mientras que el corazón del portador latiera, “hasta la muerte”  en cristiano “hasta que la muerte os separe”. Otra innovación que debemos atribuir a los helenos es la de las inscripciones en los anillos de boda, simbolizando todavía más la unión con las iniciales -o bien el nombre de la persona  y la data de celebración .

Más tarde, los romanos terminaron adoptando dicha tradición preservando el significado que esta tenía para los helenos, en tanto que compartían los principios de los helenos. Simbolizando la dureza de este material evocando al dios Saturno, en la mayor parte de los casos se efectuaban con hierro. La religión cristiana desde Roma  para todo el Imperio, se volvió a adoptar el rito de boda de origen romano aproximadamente doscientos d.C.

La siguiente fabricación en oro motivada por la Iglesia Católica: los anillos de boda en oro encarece el producto, con lo que su adquisición requería de un esmero económico superior a otro material. Con esto, la Iglesia Católica deseaba entregar más valor y acrecentar, de esta forma, el simbolismo de exactamente la misma. Por si fuera poco, no día tras día nos casamos; es, por lo tanto, una forma de destacar el valor del matrimonio.

Y de esta manera ha llegado hasta nuestros días.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *