¿Qué tipos de limpiadores para tintas existen?

Tipos de limpiadores para tintas

Limpiar las máquinas utilizadas para la impresión con tintas es fundamental para alargar su vida útil, pero también para lograr los mejores resultados en las impresiones. La suciedad acumulada en las piezas de la máquina puede acabar repercutiendo en la calidad de la impresión, en la que pueden aparecer sombras o manchas o incluso pueden dañar las piezas o causar atascos en el funcionamiento de la maquinaria.

Pero es fundamental limpiar las máquinas con productos de calidad y adecuados para el tipo de tinta que se está queriendo eliminar, ya que de lo contrario se puede acabar dañando cualquiera de las delicadas piezas del mecanismo o causando la corrosión de las mismas a corto plazo.

Los limpiadores para tintas están pensados para actuar sobre los diferentes tipos de tinta que hay en el mercado: las formuladas a base de disolventes, a base de Ultra Violeta, de agua o a base de grasa. Para ello, lo habitual es encontrarse con tres tipos de limpiadores diferentes:

– Limpiadores basados en Disolventes

– Limpiadores de base Agua

– Limpiadores al Alcohol

Pero, además de esto, existen limpiadores pensados para la limpieza manual de la máquina y otros cuya fórmula permite la introducción en circuitos de lavado automatizados que pueden estar incorporados en las mismas máquinas, especialmente cuando se trata de limpiar piezas de difícil acceso.

El asesoramiento es fundamental

Con todos estos productos puede resultar un poco complicado saber qué es lo que hay que utilizar exactamente para una máquina determinada o tras un tipo de trabajo. Por eso es tan importante contar con un proveedor de confianza.

La misión del proveedor va más allá de la de un simple vendedor, tiene que conocer a fondo sus productos y poder asesorar de manera profesional a su clientes para que estos acaben comprando lo que mejores resultados les va a ofrecer.

Contar con un buen proveedor de productos de este tipo es fundamental para quienes tienen una empresa de artes gráficas ya que necesitan poder confiar en que lo que se les vende es adecuado para los trabajos que realizan y, además, que los pedidos llegarán a tiempo.

Si el proveedor no cumple con los plazos previstos para la entregas esto puede hacer que los trabajos se retrasen, lo que crea mala imagen y puede hacer perder clientes. Lo mismo ocurre si el material suministrado no tiene la calidad solicitada y eso se acusa en los resultados.

 

 

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