Ron de garrafón: cómo evitar que nos engañen

que no te engañen con el ron de garrafón

El ron está de moda en todos los bares y eso hace que se haya convertido también en una bebida de las más falsificadas. Un ron falsificado puede ser también un licor adulterado y es algo que debe de conocerse por parte de la población ya que no se trata tan solo de pagar de más por un producto de poca calidad y tener resaca, sino de que es posible envenarse al consumir estas bebidas que no han superado ningún control.

Revisa bien las botellas de las que sirven

Se han registrado casos de locales legales que, para aumentar sus márgenes de ganancia, recurren a la venta de bebidas ilegales. No siempre es sencillo identificar estas botellas ya que cada vez se imita mejor a las originales, pero es bueno fijarse en detalles como los códigos de barras o los sellos de la tapa.

Si carece de código de barras, sellos o logos, la botella no será original.

Dado que otro de los trucos más habituales de estos locales es el rellenado de botellas que sí son originales para evitar su identificación, fijarse en el estado de la botella es la mejor forma de darse cuenta de si algo no va bien. Estas botellas suelen rellenarse muchas veces y eso hace que el aspecto de las mismas se vea algo estropeado.

Esto ocurre especialmente con las etiquetas, que pueden mojarse con alcohol que se derrama y desgastarse con el roce de las manos. Si las botellas no tienen buen aspecto, es motivo para desconfiar.

Desconfía de las bebidas que no te sirvan directamente de la botella original

Evita los puestos ambulantes o que no ofrecen las debidas garantías

En muchos lugares turísticos es normal ver en las calles puestos de venta de alcohol. Algunos son legales y cumplen estrictamente con la legislación, pero si observas precios sospechosamente bajos o tienes dudas sobre las condiciones en las que puedan estar vendiendo la bebida es mejor no adquirir nada en estos establecimientos.

Todavía más peligrosas son las bebidas que los vendedores ambulantes ofrecen en las playas.

Estamos hablando de vasos con diferentes mezclas que no tienen control sanitario y que muchas veces se sirve sin las más mínimas reglas de la higiene.
Dado que las ventas no son legales, cuando llega la policía estos vendedores ocultan su mercancía como pueden y no es poco frecuente ver los vasos, sobre cajas de cartón, metidos en un contenedor de basuras de donde son retirados nuevamente una vez que se ha ido la autoridad.

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