Desayuno, ¿antes o después del gimnasio?

Desayunar antes o después de hacer ejercicio marca la diferencia.

Aprovechamos las mañanas para hacer aquellas cosas que por las tardes no podemos, sobre todo aquellas que somos mamás y tenemos que adaptarnos a los horarios de nuestros niños en el cole. Muchas dedicamos la mañana a las compras de casa, a las labores del hogar o bien a cuidarnos un poco y dedicarnos tiempo a nosotras mismas.

Es por ello que en el horario de mañana nos encontramos en los gimnasios o las piscinas cubiertas a muchas mujeres, apurando los ratos libres para cuidarse y ponerse en forma. Es común que se reúnan y desayunen antes del entrenamiento o en algunos casos después de las clases colectivas. Sin embargo, es una pregunta estrella entre las personas adictas al gimnasio. ¿Cuándo y cómo debemos de desayunar si entrenamos? ¿Es recomendable hacerlo después o antes del entrenamiento?

Mitos sobre el entrenamiento y el desayuno

Se piensa que se adelgaza más si se desayuna después del entrenamiento, ya que de ese modo el cuerpo quema más calorías y grasas de las reservas que posee nuestro cuerpo. Esto es un error, ya que adelgazarás siempre que la ingesta de calorías sea proporcional al entrenamiento que realices, independientemente de cuándo realices la ingesta del desayuno. Lo principal para adelgazar será mantener una dieta equilibrada y sobre todo ser muy constante, ya que esta será la clave del éxito.

2º Desayunar como un rey. Mucho cuidado con esto si queremos conseguir un equilibrio en nuestro cuerpo. Si es cierto que el cuerpo para funcionar necesita energía y esa energía la proporciona los alimentos, no obstante debes de ser muy cuidadoso en el tipo de alimento que ingieres en la hora del desayuno. No es bueno que realices un desayuno copioso, puesto que si desayunas antes de entrenar para que el cuerpo se active y has ingerido muchas cantidades de productos grasos harás que el estómago se remueva con tanto deporte y te siente mal el desayuno. Es por esto que lo conveniente sería realizar un desayuno cuya base principal sea los cereales y las frutas, ya que además de aportar energía te resultarán más fácil en la digestión.

Yoga, para fortalecer tu espalda.

3º Conviene gastar las reservas. Solo en el caso de que la noche anterior al día de entrenamiento hayamos realizado una cena muy copiosa, podríamos realizar el ejercicio por la mañana sin la necesidad de desayunar anteriormente. En ese caso nuestro cuerpo tiene calorías acumuladas de la noche anterior en su mayoría provenientes de los  carbohidratos y las grasas. En ese caso te conviene despertarte ingerir una fruta contundente como un plátano o una manzana e ir a entrenar sin tomarte el desayuno habitual.

4º Todo cuerpo necesita lo mismo. Independientemente de los consejos, cada uno tiene su propia forma de hacer las cosas y cada cuerpo es un mundo. Con la experiencia y el tiempo descubrirás qué es lo que te sienta mejor, además estará muy ligado a tu estilo de vida y al tipo de deporte que realices, ya que no es lo mismo una clase de yoga, natación o pilates relajado a una clase de spinning.

Aprende a escuchar lo que tu cuerpo te pide en cada momento, ¡puede resultar ser el mejor consejero!

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