Tarjetas virtuales para evitar fraudes en compras online

Chica usando una tarjeta virtual.

El uso de este tipo de tarjetas blinda seguridad a los compradores que aún tienen reticencias a realizar operaciones online.

El desarrollo de internet y del comercio electrónico ha disparado el número de compras online en todo el mundo. En España, durante el último año, el comercio electrónico ha crecido más de un 28% y en lo que llevamos de año sube a un ritmo del 33%, lo que augura que la facturación del comercio online terminará por encima de los 30.000 millones de euros. No obstante, y a pesar de esta tendencia, aún son muchos los consumidores que tienen miedo a usar su tarjeta de crédito o de débito para hacer estas operaciones online.

Para aquellos que aún desconfían y creen que pueden ser víctimas de un fraude existe la posibilidad de crear las denominadas tarjetas virtuales, una opción que permite a los usuarios comprar con toda la garantía de que no van a ser víctimas. De hecho, la tarjeta virtual está considerada como tecnología antifraude al ser el propietario de la misma quién establece la cantidad máxima que puede gastar y hasta cuándo puede estar operativa.

Principales usos de las tarjetas virtuales

Con estas limitaciones, los propietarios no pueden ser víctima de un abuso por parte de terceros. No obstante, vamos a explicar qué son realmente las tarjetas virtuales y para qué son utilizadas normalmente. Una tarjeta virtual es una simulación ficticia de la tarjeta de débito de toda la vida. Sin embargo, las tarjetas virtuales ocultan la verdadera identidad del propietario y son utilizadas únicamente como forma de pago. Por ello, con estas tarjetas no se pueden recibir ingresos o realizar con ellas ningún tipo de operación diferente.

Debido a ello, las tarjetas virtuales se han creado para pagar, sobre todo a la hora de hacer compras online o a través del teléfono móvil. Por este mismo motivo, las tarjetas virtuales cada vez tienen más popularidad entre los consumidores, quienes pueden evitar ser víctima de un abuso de una forma sencilla. Ahora que ya sabemos para qué sirve, viene una pregunta inminente: ¿Cómo podemos crear una tarjeta virtual?

La creación es muy sencilla. La mayoría de las entidades bancarias ofrecen la posibilidad de crear una tarjeta virtual desde su plataforma de una forma totalmente gratuita. Es el caso, por ejemplo, de ABANCA, la entidad financiera española con sede en A Coruña. En el caso concreto de los clientes de este banco, los usuarios sólo necesitan tener el servicio de banca electrónica, independientemente de que sea para particulares o empresas, o de banca móvil y disponer de una tarjeta real Visa o MasterCard.

Una vez dentro de este servicio, los usuarios tendrán que acceder a la sección “Tarjetas”, clickar en la opción “Dar de alta la tarjeta virtual” y poner un nombre a dicha tarjeta para poder identificarla en el futuro. Una vez realizados estos plazos, el usuario debe seleccionar el importe que va a pagar con esta tarjeta virtual y la fecha de caducidad.

Con estos sencillos pasos, la mayoría comunes en todas las entidades bancarias que ofrecen esta opción, el dueño de la tarjeta podrá evitar robos de dinero facilitando los datos de su tarjeta de crédito o de débito, ya que con la tarjeta virtual no se podrán realizar cobros superiores a los programados. Y, por supuesto, al no tener los datos personales en la misma no se podrán filtrar para evitar ser víctima de un fraude.

Crea todas las tarjetas que quieras

Entre las ventajas que tienen las tarjetas virtuales para luchar contra el fraude es que, al ser gratuitas, se pueden crear todas las que se quieran. Estas tarjetas son de un único uso por lo que una persona crea una tarjeta virtual específica para cada una de las compras que vaya a realizar en un momento determinado. De este modo, la tarjeta virtual se anula automáticamente y el cliente que quiera podrá crear otra específica para realizar otra compra en el futuro.

El funcionamiento de la tarjeta virtual, además, es realmente sencillo y es muy similar, prácticamente idéntico, al de cualquier otra tarjeta de crédito o de débito. En este sentido y según explican desde ABANCA, la persona que realiza una compra tan sólo deberá introducir el número de la tarjeta virtual, su fecha de caducidad y el CVV que la entidad facilita al crearla.

El dinero utilizado no se retira de la cuenta hasta que la compra no se ha realizado y confirmado. Cada tarjeta es de un solo uso, por lo que no admiten recargas. En el caso de que el comprador devuelva la compra realizada con una tarjeta virtual y tenga que recibir la devolución del dinero ésta se realizará en la tarjeta real sobre la que se ha realizado la tarjeta virtual.

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