El sol es bueno para tu mascota, pero no dejes que lo tome en exceso

Un perro con sus gafas de sol preparado para su paseo al sol.

El sol. Ese astro gigantesco en nuestros cielos que sirve como fuente de energía para casi todas las criaturas sobre nuestra tierra. Todos necesitamos el sol y las vitaminas que este nos provee. Se sabe que el sol es una excelente fuente de vitamina D, la cual necesitamos sí o sí para mantener un nivel de salud adecuado. Sin embargo, como con todas las cosas, el exceso puede ser malo. No sólo los humanos necesitamos contacto con el sol, tu mascota también lo requiere.

Es por eso que debemos asegurarnos de pasear a nuestros perros y gatos de manera constante. Los perritos y los gatitos necesitan tener actividad física frecuente para evitar que estos desarrollen problemas de salud. Se sabe que en cuanto a pasear nos referimos, los perros suelen estar más abiertos a esta idea que los gatos, pero esto no quiere decir que no lo necesiten. Es cierto que el nivel de independencia de los gatos es mucho mayor que el de los perros, pero al final y al cabo, somos nosotros los responsables de mantener a nuestras compañías animales lo más felices posible.

Como consecuencia, hoy te explicaremos cómo el sol puede servir tanto de aliado como de enemigo para todas las razas de perros y de gatos que existen. Si tu mascota está feliz, tú estarás feliz.

Luz solar, luz de vida, luz para tu mascota

Primero que nada, es necesario recalcar que la frecuencia de paseo que le des a tus mascotas, independientemente de la raza de gato, perro o tu mascota, dependerá mucho del clima de tu ciudad. Si vives en un sitio con clima frío, resulta obvio que el animal disfrutará un baño con rayos solares. Si el clima es por lo general caliente, se mostrará mucho más reacio a la idea. Los gatos y los perros son mamíferos que necesitan mantener cierta temperatura en su cuerpo para estar saludables.

El sol, un aliado para tu mascota

Cuando tu mascota duerme, su temperatura corporal desciende como consecuencia directa del funcionamiento peculiar que tiene su metabolismo. Al dormir, los perros y los gatos buscan el calor del sol o de alguna otra fuente, es por eso que les gusta tanto recostarse sobre nuestro tibio regazo. En el caso de los perros, estos en su mayoría adoran ser paseados en calles y parques. Un ejercicio común para saber si el asfalto está muy caliente es mantener la palma de la mano sobre él durante unos segundos.

Hay que recordar que las patitas de nuestras mascotas son suaves y acolchadas, por lo cual pueden sufrir quemaduras de la misma forma que nuestra piel lo hace. Mantener la integridad física de nuestros animales nos permitirá brindarles una vida plena y sin complicaciones. Por eso, hay que saber cuándo decir sí y cuándo decir no en cuanto a sacarlos a pasear nos referimos. La higiene de tu perro o de tu gato también determinará con qué frecuencia podrás sacarlo al sol.

Si el pelaje no mantiene una correcta rutina de limpieza, este puede volverse demasiado denso y provocar una sensación de calor sofocante que puede derivar en el jadeo excesivo de tu acompañante. Se sabe que los gatos no se bañan con tanta frecuencia como los perros porque estos ya tienen un mecanismo natural de limpieza, pero siempre debemos estar atentos a todo lo que pueda acontecer. Una ducha fresca y frecuente antes de sacarlos al sol puede llegar a ser la combinación perfecta para asegurar el correcto aprovechamiento de la luz solar.

En este vídeo podrás ver algunos de los beneficios que tiene el sol para tu mascota.

Una necesidad constante que debe ser bien administrada

Debemos tener muy claro que una absorción moderada de la luz ultravioleta es saludable, pero el exceso de la misma puede provocar daños que si no se vigilan correctamente pueden terminar siendo irreparables. La estructura de la piel de los gatos y los perros es muy similar a la nuestra, y así como nosotros sufrimos de quemaduras cuando vamos a la playa o pasamos mucho tiempo bajo el sol, ellos también sufren de igual forma. Además, el pelaje de estos animales hace que sean más propensos a sufrir infecciones bacterianas provocadas por quemaduras, lo que hace que las consecuencias negativas del exceso solar sean incluso mayores.

La dermatitis actínica en mascotas se puede diagnosticar mediante la presencia de piel enrojecida, irritación, pérdida de pelo e inflamación general de la zona afectada. En casos graves pueden incluso aparecer úlceras y ampollas muy dolorosas para tu pequeño animal. Pero esta no es la principal amenaza que el exceso de sol supone, pues la hipertermia provoca respiración acelerada y sensación de debilidad en los gatos y los perros, derivadas directamente del golpe de calor.

Los perros y los gatos también pueden sufrir de cáncer de piel tal y como nosotros.

Existen ciertos protectores solares para mascotas recomendados en caso de llevar a nuestro felino o can a lugares abiertos, como las playas o un campo abierto. Es importante saber que somos los únicos responsables del buen cuidado de ellos, por eso la atención en este tema debe ser nuestra prioridad número uno.

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