Relojes Lotus, una combinación de arte, diseño y precisión

Reloj Lotus de pulsera.

Hoy por hoy las nuevas generaciones prefieren ver la hora en sus teléfonos móviles, de modo que el reloj de pulsera ha pasado a convertirse en una pieza e joyería fina, que además de utilitaria, simboliza la madurez, el estatus y la distinción de quien la porta… ¿pero si es así, entonces qué sentido tienen los díseños deportivos y casuales que han dado renombre a relojes como Festina, Jaguar, o Candino entre tantos otros?, es por ello que buscando una respuesta decidí analizar mi favorito entre los relojes Lotus, y esto fue lo que encontré.

El pasado sigue presente en los relojes Lotus

Cuando se habla de relojes, lo primero que viene a la mente es la precisión de los suizos y la puntualidad de los ingleses, pero –para sorpresa de muchos– la tradición relojera de los españoles se remonta a los inicios de este arte y ha llegado a realizar aportes significativos.

Así pues, parece que en el antiguo Egipto se inventó el reloj de sol y el de agua (clepsidra); al tiempo que los bizantinos inventaron el reloj de pesas y ruedas que fue perfeccionado después por el monje benedictino Gerberto… No obstante,  el primer reloj verdaderamente mecánico es el desarrollado por Richard de Wallingford en 1326 o 1336; el segundo es el que Santiago de Dondi encargó hacia 1344 a Giovanni de Dondi, quien los construyó en Padua entre 1348 y 1364.

El tercero fue el que Carlos V de Francia mandó traer de Alemania y que formaba parte de la colección del Louvre, el cual influyó en el diseño del que en 1378 se proyectó instalar en la Catedral de Valencia por Juan Alemany, seguidamente en 1393 se instaló el de la Catedral de Barcelona, en 1395 fue reparado el de la Iglesia de San Miguel en Segovia, y en 1400 se inauguró en presencia del Rey Enrique III de Castilla el de la Catedral de Sevilla.

Esto impulsó la relojería española, y así fueron asimilados los relojes de cuerda propios del siglo XV, como el obsequiado en 1430 a Felipe el Bueno y erróneamente atribuido a Pedro Bell de Nuremberg, quien en 1511 comenzó a construir los afamados Huevos de Nuremberg.

Pero no fue sino hasta 1647 o 1656 que Christian Huygens incorporó el péndulo de Galileo a los relojes de torre, y el ginebrino Gruet les aplicó la cadenilla de acero en sustitución de las cuerdas de vihuela, dando pie a que en 1665 se sumara el muelle de espiral a los de bolsillo. Sin embargo, los relojes eléctricos de pulsera de 1840 fueron usados solo por las mujeres en virtud de su parecido con un brazalete, hasta que los soldados de la Primera Guerra Mundial los usaron por su practicidad para coordinar maniobras, empero hubo que esperar hasta 1927 para que Warren Marrison y J. W. Horton inventaran el primer reloj de cuarzo que precedió al arribo del reloj electrónico.

Así las cosas, durante la Segunda Guerra Mundial varias firmas relojeras europeas se establecieron en España, y aprovecharon las experiencia metalmecánica de Cataluña, aun cuando el diseño siguió siendo suizo como pudo apreciarse en su modelo Super Chrono y toda una serie de relojes con cronometro para deportes de acción, entre los que hoy se inscriben los modelos de la colección Marc Márquez los cuales combinan la sofisticación de los relojes de lujo con la versatilidad de un cronógrafo de competición en un diseño robusto y resistente de líneas audaces para el hombre osado y emprendedor.

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